viernes, mayo 04, 2007

Cuestionan duramente sistema de cárceles privadas

El director del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente (ILANUD), Elías Carranza, advirtió que “sería un grave error tratar de resolver la situación de horror que se vive en los centros carcelarios de Latinoamérica privatizándolas, ya que resulta un negocio que agrava el problema penitenciario”.

Por su parte el académico del ILANUD, Stephen Nathan, también embistió contra la gestión privada de las cárceles al sostener que “hay un patrón bien documentado de que el personal de esas cárceles está mal capacitado, tiene bajos salarios y trabaja con una alta rotación de los empleados” detalló.


Las posturas coincidentes en desalentar el sistema carcelario privado, que sigue creciendo en los Estados Unidos y países avanzados de Europa -Gran Bretaña, Holanda y otros-, se manifestaron con esta contundencia en el “Seminario sobre Sistemas Penitenciarios y Derechos Humanos” patrocinado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal de México.


Según estudios de la Universidad de California, hay “una baja inversión en la mano de obra y, si se comparan poblaciones sometidas a iguales regímenes de seguridad, las prisiones privadas tienden a ser más violentas que las públicas” opinó Nathan.


“En el sector privado existe sólo el interés de sus accionistas para hacer más dinero y para eso necesitan que haya más gente dentro del sistema de justicia criminal”, advirtió el investigador sin eufemismos.


“A nivel mundial, los resultados de privatizar los centros penitenciarios han sido negativos, pues el sector privado no ha cumplido sus promesas al hacerse cargo de esos sistemas” en los distintos segmentos que plantea, añadió por último Nathan.


La información del “Seminario sobre Sistemas Penitenciarios y Derechos Humanos”, difundida entre otros medios por Notimex-La Jornada On Line de México, no indicó si en el seminario se abordó en términos comparativos, y con qué grado de precisión, cuánto cuesta a los contribuyentes latinoamericanos la burocracia, la baja producción y la corrupción de sus sistemas carcelarios estatales y qué influencia tienen estos factores sobre la consistencia de los regímenes de detención de los presos.


Del director del ILANUD
En otro tramo de su alocución, Elías Carranza consideró que entregar a manos privadas el sistema penitenciario no sería lo indicado “porque se dejan de lado los costos o la eficiencia con que se pueden ejecutar las sanciones, con el consecuente riesgo de que ese trabajo se convierta en un negocio” alertó.


Desde el punto de vista “político criminal” activar una cárcel privada en un sistema penitenciario “que tiene varias unidades sobrepobladas, así como carencias materiales y de personal, crea una situación de privilegio para un pequeño grupo a la par que aumenta el deterioro del resto del sistema, añadió Carranza en la jornada académica penitenciaria.


La administración de los centros carcelarios es planteada por las empresas con una duración de veinte años o más e incluye el manejo de la guardia interna. Esta “es la parte central del negocio y la que produce mayores ganancias” enfatizó Carranza.


En el caso del país anfitrión del seminario, México, el especialista pronosticó que “a largo plazo la privatización puede resultar peor de lo que el sector público puede ser actualmente o a futuro”.


La industria de las prisiones privadas surgió en Estados Unidos en la década de los ochenta “pero no fueron diseñadas por expertos de justicia criminal con las mejores prácticas, sino por empresarios que ven oportunidad de negocios muy lucrativos”, concluyó el titular del ILANUD.


Irregularidades en cárceles privadas británicas
El uso británico de aumentar el número de prisiones administradas por empresas privadas fue denunciado por un reportaje encubierto, realizado por el diario “The Guardian” el mes pasado.


De acuerdo a dichos de un custodio de la cárcel de Rye Hill, en Warwickshire, dentro de los predios penales de ese establecimiento los presos disponen de teléfonos móviles, acceso a drogas de alta calidad y pueden intimidar a los guardias.


La cámara oculta muestra como la población penal accede a la telefonía celular, a pesar de las reglamentaciones en contrario. En los “últimos tiempos” las guardias de las cárceles privadas requisaron casi cincuenta aparatos, consignó el periódico.


Según John Bates, director de Comunicación Corporativa de la compañía Global Solutions Limited, que gestiona Rye Hill, las posibilidades de los presos de hacerse de teléfonos móviles es “un problema permanente” en esa instalación de supuesta alta seguridad.


El periodista “infiltrado” en la cárcel registró cómo uno de los reclusos le ofreció mil quinientas libras esterlinas -casi tres mil dólares- por introducir narcóticos al establecimiento penitenciario, dinero que se comprometió depositar en una cuenta bancaria de la empresa de internacional de correo Western Union. El preso aseguró haber realizado antes esas operaciones.


Según el informe del diario también los reos pueden amenazar a los custodios si éstos hacen cumplir la ley y les impiden hacer negocios dentro de la cárcel.
La investigación realizada junto a la cadena de radio y televisión BBC, se dio luego que un preso se suicidó en Rye Hill y la justicia cesanteó a los custodios del sector.


La denuncia periodística también aparece cuando se sabe que más de la mitad de las ocho mil plazas carcelarias que pretende construir el gobierno laborista del primer ministro Tony Blair, estará en manos privadas.


En contrario, el vocero para asuntos del Ministerio del Interior del opositor Partido Liberal-Demócrata, Nick Clegg, consideró que la indagación periodística levanta serias dudas sobre la conveniencia de emplear el sector privado para dirigir cárceles.
Un "chileno de corazón" también embiste
Bajo el seudónimo de "Chileno de corazón" un lector se dirigió a "Prisiones y Penas" para transmitir su conocimiento y lo que piensa sobre el sistema privado de prisiones. Tampoco fue favorable.
Aquí el texto de su carta y le agradecemos su contacto con esta página:

"Las cárceles concesionadas en Chile solo enfocan la atención en brindar una mejoría en la infraestructura, aliviar el hacinamiento. Efectivamente no se puede negar que en las celdas viven el número de reos para las que fue diseñada.
Sin embargo en el penal de Rancagua recién inaugurado existe un promedio de un suicidio por mes. Las empresas concesionarias no han cumplido con la parte de brindar trabajo a los internos; la intervención en las áreas de rehabilitación no se está cumpliendo con los compromisos previos y los profesionales subcontratados por la empresa no cuentan con la experticia penitenciaria pues por la magra remuneración no existe interés en los profesionales de trabajar en esta área.
Hoy se puede ver a los internos en las moles de concreto jugando fútbol todo el día y otros en los comedores haciendo trabajos artesanales para procurarse algún ingreso, otros jugando a las cartas.
Son cárceles seguras pues evita las fugas pero crea zombis y cadáveres como producto de la rehabilitación y cuesta cada reo el doble que los de las cárceles públicas.
Por último, los gobiernos democráticos no han modificado en nada la normativa jurídica que regula el sistema penitenciario, de carácter militar, donde el personal profesional y civil se encuentra subordinado al mando uniformado al que solo le interesa la seguridad.

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