miércoles, diciembre 06, 2006

2,2 millones de presos en EEUU y los perros

La población penal y en libertad condicional aumentó a más de siete millones de individuos según un informe del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, con un crecimiento del 1,9% durante 2005 de alojados en las prisiones estatales y federales del país.

El registro es tomado por la población como la consecuencia del "auge de la delincuencia" y organizaciones sociales norteamericanas exigieron al gobierno del presidente George Bush formular planes de desarrollo y rehabilitación social para pandilleros y otras organizaciones de delincuentes activas.

Estudios realizados en ámbitos privados coinciden en redondear una cifra de 2,2 millones de encarcelados en todo el país, con un índice de un detenido por cada 136 residentes norteamericanos.

Y a pesar que las autoridades aseguran que aumentó el número de plazas en las prisiones, los estudiosos independientes consideran que las condiciones de hacinamiento persisten en cárceles estatales, con un exceso de presos del 14 por ciento de la capacidad. No obstante las quejas de la sociedad estadounidense, este porcentual de sobrepoblación resulta holgadamente mejor que la tasa existente en centro y sudamérica, donde el exceso de alojados supera en muchos sistemas el 50 por ciento y en no pocos casos el 100 por ciento de las instalaciones.

Según el mismo Departamento de Justicia, lo que agrava la situación en los
establecimientos de detención es que los ingresos a las cárceles superan al
número de libertades. Un ejemplo: en 2004 ingresaron en prisiones estadounidenses 679 mil presos y se calificó de "ínfimo" el número de egresos en relación a las entradas.

Quejas por perros
Por otra parte, organizaciones humanitarias denunciaron que el sistema penitenciario estadounidense permite en muchos distritos el uso de perros de ataque para controlar a reclusos.

Según la Organización Human Rights Watch este procedimiento es común en las cárceles estatales de Connecticut, Delaware, Iowa, Dakota del Sur y Utah y los oficiales correccionales de esos establecimientos están autorizados a utilizar canes para reducir a prisioneros que se resistan a las autoridades penitenciarias.

Las quejas incluyen las pérdidas de vida de presos por suicidios o por asesinatos perpetrados por compañeros de alojamiento. Días pasados se suicidó un prisionero
condenado a la pena de muerte por asesinato en Texas, informó Michelle Lyons, vocera de ese sistema penitenciario. Michael Johnson se quitó la vida con un elemento cortopunzante con la que se cortó la vena yugular, sin que las autoridades advirtieran la acción según la información oficial.

Diversas fuentes coincidieron en que la muerte del preso en Texas, donde mayor cantidad de ejecuciones firman sus tribunales, se adelantó ´por pocas horas al momento en que se cumpliría la pena capital mediante inyección letal.

Estadísticas oficiales señalan que en Texas se cumplieron 376 ejecuciones desde 1982 hasta la fecha.

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