martes, junio 12, 2007

Ex preso, presidente del OIP francès: no hay paìses ejemplares en lo penitenciario

“No hay países ejemplares en materia penitenciaria. Sólo hay países que hacen esfuerzos” para mejorar el sistema sostuvo Gabriel Mouesca, titular de la oficina francesa del Observatorio Internacional de Prisiones(OIP), quien ademàs sostiene que "la cárcel sigue siendo una herramienta socialmente peligrosa”.

La suya es una opiniòn europea acerca de la realidad penitenciaria del mundo. Opiniòn, la de Mouesca, surgida del pensamiento de un hombre de 40 años que conoce la “tumba” de adentro: pasò 17 años encarcelado. Sin embargo, fue elegido por unanimidad presidente del Observatorio Internacional de Prisiones (OIP) en junio de 2004. Esta asociación, creada en 1990, tiene como finalidad proteger los derechos de los detenidos, pero es notorio que en los ùltimos años la conducciòn de sus distintas filiales avanza a ser ocupada por ex detenidos y, con eso, asociada a una visiòn crìtica de la càrcel cuya neutralidad no es inopinable.

Mouesca sostiene que “la causa de todos los males es, claro está, la masificación” de la poblaciòn penal dentro de las prisiones, tanto en nùmero como en carencia de posibilidades de clasificacion de los internos segùn delitos y perfil personalìstico.

Este ideal de la actividad penitenciaria, en relaciòn directa no sòlo con la doctrina de cada sistema, sino tambièn con los presupuestos de funcionamiento por lo general màs que raquìticos, es el objetivo a lograr y no es fàcil de hallar tras las rejas en un paneo de la actividad a nivel mundial.

Como observador de la OIP Mouesca señala que “hoy día, por ejemplo, hay cerca de 10 mil reclusos excedentes en las cárceles francesas como consecuencia de la política penal en vigor en este país que mantiene a la gente mucho más tiempo en prisión”.

“De esto se derivan los problemas de higiene, de intimidad, de falta de actividades, de -falta de- atención a los reclusos vulnerables, dificultades para la gestión de locutorios, el mantenimiento de los vínculos familiares, etcètera” advierte el ex detenido, cuyos dichos fueron reproducidos por el sitio “Derecho Penitenciario” perteneciente al Colegio de Abogados de Pamplona www.derechopenitenciario.com.

Para afrontar la sobrepoblaciòn carcelaria, Mouesca explica que “la idea no es aumentar el número de instalaciones penitenciarias, sino sacar de prisión a las personas que no tienen que estar allí y favorecer las alternativas” a la detenciòn que en la entrevista no especifica.

Puntualiza luego que “se trata no sólo de una elección política, sino también de un paso adelante de nuestra civilización; es urgente pasar de una época obsoleta, de la prisión, a otra, que será la de la sanción útil, de la sanción que puede ser objeto de educación y ayuda. Estoy firmemente convencido de ello, pues la cárcel hace tiempo que ha demostrado su incapacidad para ser socialmente útil. Sigue siendo una herramienta socialmente peligrosa” destaca Mouesca.

Sin embargo tampoco aquí el titular de la OIP en Francia enumera o precisa cuàles son las “sanciones ùtiles” que pondera en sustituciòn de la càrcel y tampoco señala la alternativa a lo penitenciario que, por sobre la teorìa y las doctrinas garantistas, es considerado necesario por las sociedades del primero al cuarto mundo.

Consultado sobre si las iniciativas emprendidas en Europa en cuanto a lo penitenciario mejoran “el tratamiento que se da a la cuestión de las cárceles”, Mouesca dice que “en el concepto penitenciario europeo, las condenas privativas de libertad deben aplicarse como último recurso. El encarcelamiento se ve como una preparación para la salida, es decir que a cada persona que pasa por la casilla “prisión” se le condena también a salir un día, a reencontrarse con la sociedad” reflexionò el ex detenido.

Añade que las autoridades europeas insisten para que la prisión no sea un “lugar de almacenamiento de materia humana que haya cometido delitos o crímenes, sino un lugar donde se prepara a la persona para su reencuentro con la sociedad y para que dicho reencuentro se produzca en condiciones que permitan lograr la reinserción” social.

“Las normas penitenciarias europeas representan una forma tentativa de aplicación en el medio carcelario de las normas que son nuestros valores; no obstante, no existe aún ningún país donde estas disposiciones se hayan aplicado de verdad” asegura Mouesca.

Sostiene luego que “los derechos más elementales no siempre se respetan en prisión; alimentados con odio y violencia, los que de allí saldrán serán auténticas bombas humanas” asegura con dramatismo el entrevistado.

Explica luego que la Unión Europea aconseja que las condiciones de vida en las prisiones estén “lo más cerca posible de las realidades del mundo exterior y eso significa, por ejemplo, que se favorezca el vínculo familiar, permitiendo, a los presos llamar por teléfono a sus familiares”.

En la actualidad, un setenta por ciento de los establecimientos penitenciarios franceses no ofrecen a los presos la posibilidad de llamar por teléfono denuncia Mouesca, quien considera que “si se aplicaran estas normas penitenciarias se reducirían los efectos “desocializantes” de la cárcel y las personas que salen de prisión tendrían menos dificultades para conseguir su reinserción” concluye.

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