lunes, febrero 12, 2007

Insólito: gobierno británico pide a jueces recortar encarcelamientos

Con sus cárceles híperpobladas, el gobierno de Gran Bretaña sugirió a los jueces, por escrito, lo impensado: que recorten la cifra de delincuentes que envían a la cárcel para atenuar la emergencia del alojamiento penitenciario.

Fue el «Daily Mail», diario conservador una de cuyas líneas editoriales es la lucha contra la delincuencia, la que dejó perpleja a la sociedad inglesa con su portada “¡No encarcelen a más criminales!” al informar sobre la insólita solicitud de institucionalizar la “clemencia” judicial formulada por gobierno, como medida desesperada para que las prisiones no revienten después de sobrepasar la capacidad máxima de 80 mil presos en Inglaterra y Gales.

La oposición consideró “un escándalo” que oficialmente se pida a los jueces dictar sus sentencias condicionadas a los índices de sobreocupación de las prisiones, en lugar de ponderar la gravedad de los delitos.

Es tan grave el hacinamiento carcelario británico que el ministro del Interior, John Reid, un “duro” entre los funcionarios “duros” según se lo conoce, no tuvo más remedio que dar la cara, mejor dicho la firma, solicitando a los jueces en una carta que los procesados que consideren no peligrosos para la comunidad sean puestos en libertad para liberar cupos en las celdas ahora valorizadas por la emergencia.

“No debemos malgastar el dinero de los contribuyentes para mantener encerrados a los criminales menos serios", argumentó Reid cuando defendió su iniciativa al enfrentar las gruesas burlas de la oposición conservadora.

“Es un escándalo” enfatizó la oposición en repudio a la intención del gobierno de “aconsejar” a los jueces que, más allá de las acusaciones, consulten las cifras de hacinamiento penitenciario antes de decidir una privación de la libertad.

Por otro lado, el ministro del Interior analiza la posibilidad de conceder la libertad condicional a los condenados a menos de un año de cárcel para desocupar celdas, incluso corriendo el riesgo de que los liberados reincidan en el delito.

Otras alternativas desesperadas estudiadas por Reid para oxigenar los apretados espacios penitenciarios son la reapertura de cárceles desactivadas anteriormente; alojar presos en calabozos de comisarías, galpones militares e, incluso, activar barcos-prisión.

La polémica por el insólito pedido gubernamental a la Justicia brotó mientras se construyen nuevas cárceles que están perdiendo la carrera contra la dinámica de la delincuencia en Gran Bretaña.

Desde que escaló al poder, el laborismo inglés alardeó de su “mano dura” contra la delincuencia, la que ha tenido que ablandar por no haber construido las prisiones suficientes para que esa promesa política resulte viable.

El gobierno puso en marcha un programa de construcción de cárceles de 8 mil nuevas plazas, aunque éstas no podrán ser ocupadas hasta dentro de cuatro años. Hasta ese momento parece que las autoridades dependerán de estas y otras medidas extremas e insólitas que les permitan sobrellevar la problemática situación.

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