lunes, enero 08, 2007

"Estudiar ayuda a los presos a no volver a la cárcel", dice director de penal más conflictivo de Argentina

El prefecto Néstor Matosián es director de la cárcel de Villa Devoto, Unidad 2 del Servicio Penitenciario Federal (SPF) argentino. Eufemísticamente rebautizada hace poco “Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, el establecimiento es un emblema del penitenciarismo mal entendido con pabellones que alojan casi 200 presos y por lo tanto un estigma para el SPF que debe sobrellevar sin alternativa la conflictividad propia de una prisión disfuncional y anacrónica.

El sitio web especializado www.diariojudicial.com.ar entrevistó a Matosián y en una larga nota el funcionario formuló interesantes y reveladores comentarios que merecen ser rescatados por “Prisiones y Penas” por su dosis de sinceramiento para pintar la realidad carcelaria de esta región del mundo. Martín Angullo, que realizó la entrevista para “Diario Judicial, rescató del director de Devoto su dicho “Yo muestro lo bueno y lo malo de la cárcel", lo que demostró en sus declaraciones.

También la percepción de Matosián respecto del pomposo cambio de nombre que se endilgó a la vieja prisión: “Creo que Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires "es para desmitificar un poco la famosa cárcel" consideró el funcionario, que tiene a cargo una población penal de 1920 detenidos en su mayoría procesados y una dotación de más de 900 agentes penitenciarios.

Matosian tiene 52 años y 31 en el Servicio Penitenciario Federal. Es director de Devoto desde el 6 de enero de 2006, pero entre 1995 y 1998 fue jefe de turno y de despacho de la División Judicial; del pabellón de internos con HIV y jefe de área. También fue subdirector del Instituto Correccional de Mujeres (U.3) y de la Colonia Penal de Viedma(U.5).

“Recibió a diariojudicial.com en su despacho, amplio pero sobrio. Piso de madera, una bandera argentina y dos mesas grandes. En una de las mesas se apilan papeles, dos teléfonos, fotos familiares y un handy de comunicaciones del Servicio Penitenciario. A Matosian algo lo obsesiona: que los presos estudien y trabajen, algo que, después contará, no puede lograr completamente. "Siempre digo que si al interno lo instruyo, si logro que tenga hábitos laborales y desde lo social logro que mejore él y sus lazos familiares, seguramente no reincide” cuenta el entrevistado.

La entrevista
Diariojudicial.com: Si bien el fin de la cárcel es la resocialización, parece difícil lograrlo
Néstor Matosian: En una colonia penal hoy todos trabajan y estudian porque son 200 o 300 los internos a ocupar, con capacidad laboral y de estudio. Ahí perfectamente se cumple el tratamiento penitenciario.
Esta -Devoto- es una unidad con 2 mil internos y lamentablemente no todos pueden trabajar y acceder al estudio por la limitación edilicia. Hoy tengo 170 puestos laborales en carpintería, panadería, electricidad, plomería, mantenimiento general; tengo 500 alumnos en la escuela primaria y secundaria; 160 alumnos en educación no formal; 160 universitarios y 150 alumnos en materias terciarias no universitarias. Entonces, si calculo, tengo 300 o 400 internos haciendo ocio porque no tengo más talleres ni aulas. El esfuerzo que se hizo este año fue subir la matricula de estudiantes que se duplicó.

¿Se comprobó que presos que estudian o reciben formación laboral tienen baja reincidencia en el delito?
Desde 1981, cuando se creó el Centro Universitario en Devoto, se recibieron 97 abogados y reincidieron tres. La estadística dice que la formación, la instrucción y el estudio los ayuda a no volver a la cárcel.

Al asumir la dirección¿Cómo encontró la cárcel y cual es el balance a un año de gestión?
Creo que hice una buena gestión porque la cárcel viene bien de gestiones anteriores. Encontré terreno fértil para aplicar lo que creía necesario para mejorar. La cárcel estaba en un 40 por ciento y ahora estaremos en un 65 o 70. Nos faltan muchas cosas que no pude lograr.

¿Cómo por ejemplo?
Que el total de la población penal estudie. Y hoy realmente no lo puedo lograr.

El año pasado y este hubo fallos de la justicia con relación directa a la cárcel de Devoto. Uno fue un hábeas corpus que ordenó realizar una serie de reformas ¿En que estado se encuentran?
La planta uno en este momento está deshabitada y refaccionando a cero. Sus pabellones primero, segundo, tercero y cuarto van a alojar cuatrocientos internos que van a tener camas, pisos, baños, cocinas y sectores nuevos. El fallo también hacía referencia a la basura. No tenemos problema de basura hoy. El otro punto del hábeas corpus era el tema del personal. Cuando ingresé a Devoto había 257 agentes hoy estoy en 960. La otra parte es el Hospital Penitenciario que está licitado para hacer a nuevo.

En relación al hospital, a mediados de 2006, en una visita de una juez de instrucción se constató que enfermos con HIV dormían en el piso. ¿Eso sigue ocurriendo?
En este momento no, pero sí ocurre. O sea, si yo dijera que no, estaría mintiendo, yo muestro lo bueno y lo malo de la cárcel. Pero hay un problema bastante serio. En este momento tengo 20 camas para HIV y a veces tengo 25 ó 26 internos. Algunos están por orden judicial, sin orden de internados que podrían estar en cualquier lugar del penal, pero la justicia me ordena y los trato de poner como puedo. Hoy no tengo presos durmiendo en el piso pero mañana seguro puedo tener.

Otro fallo de la justicia declaró inconstitucional las requisas vaginales a las visitas y pidió métodos alternativos. ¿Se está cumpliendo?
Lo que declara inconstitucional la doctora Wilma López es la guía de procedimientos de requisa del 1991 que autorizaba a personal femenino del servicio penitenciario a hacer tactos vaginales. Nosotros no lo hacemos hace muchos años y nos manejamos con un proyecto de revisión de 2001. Lo que se hacía era, aparte de requisar las prendas que entrega la visita, en un box, sin violar la intimidad de la visitante más allá de la requisadora femenina, una inspección visual vaginal. Nunca se tocó a la visita. Los internos pedían ser requisados ellos en forma profunda y superficialmente su visita. Pasa que esta cárcel no lo permite. Si accedemos a eso la visita entra sin ser requisada a un patio contiguo al pabellón, o sea que todo lo que la visita ingresa sube a los pabellones a través de las "palomas" -pequeños envoltorios atados al extremo de largos hilos que se impulsan hacia las ventanas de los pabellones adonde ingresan-. Entonces no le vamos a encontrar nada al interno, por eso tratamos de seguir requisando a la visita. No hay controles mecánicos para detectar droga en la vagina de una mujer y perros no podemos poner. Entonces implementamos tres boxes. Si la visita no se quiere dejar requisar va a locutorio y hablan con el interno pero sin contacto físico. Yo quiero aclarar una cosa, en 2004, 2005 y 2006 se hicieron 170 actuaciones por ingreso de drogas en la visita.

En 2006 murieron cuatro presos de manera violenta en Devoto. ¿Es tan difícil controlar a los internos para que no ocurran estos hechos?
Sí, porque están constantemente fabricando elementos para agredir. Forman ranchadas (NdA. grupos de afinidad entre internos), a veces las ranchadas, grupos pesados, se desconocen. Hay grupos homogéneos, grupos antagónicos y no tenemos como en los complejos celdas -individuales- para alojados. Acá son pabellones colectivos a veces de 200 internos. Y por ahí pasan cosas entre 200 personas, y ellos arrancan de faca (NdA: armas de fabricación casera) a las puñaladas. Generalmente nos enteramos antes, porque si no tendríamos muertos todos los días. El día que no nos enteramos podemos tener un lastimado. Por ejemplo, el 31 de enero el pabellón tercero a las 10 de la noche estaba tranquilo y diez y veinte me dijeron director, se complicó el pabellón tercero. Pelearon dos bandas, una que es la de la localidad de Villegas, complicada en esta cárcel. Y el otro grupo que es antagónico es la de Lugano. Los dos que mueren son de la banda de Villegas. Por eso, tuvimos que hacer una reestructuración en la Unidad y separar las dos bandas.

¿Todos los días hay hechos de violencia en la cárcel?
No todos los días, pero en la semana una o dos veces tenemos seguro. Hoy Devoto tiene una requisa muy profesionalizada. La requisa trabaja todos los días de mañana y todos los días que sale a los pabellones encuentra elementos punzo cortantes, estupefacientes, pastillas...

Usted habló de que alojan a los presos según su comportamiento ¿Cómo es esa selección que hacen?
La planta dos ahora aloja lo que es delito de robo, hurto, delito contra la propiedad, todo lo que sea robo y violencia. En el quinto ponemos los más tranquilos. Tratamos de no mezclarlos para que no haya problemas y cuando advertimos que va a haber problema, sacamos y cambiamos.

¿Cómo saben quienes son los más tranquilos, los más peligrosos?
Muchas veces los conocemos de sus estadías anteriores. Acá los recibe el jefe de Turno con el jefe de Requisa y el jefe de Seguridad Interna, se hace una evaluación de donde se lo va a alojar. No podemos dejar que maten un interno al ingreso en un pabellón. Hubo un caso en 2001. El interno ingresó y a los 10 minutos lo mataron. Es peligroso el sistema, porque uno no sabe los enemigos que tiene en la calle ese hombre.

¿Cuáles son los mayores reclamos que tienen los internos?
Uno de los reclamos a la justicia es el tiempo que están procesados, por eso la mayoría busca juicios abreviados con el beneficio de poder tener condenas mucho más cortas. El otro reclamo lo hacen los internos que saben que van a ser condenados y tarda su sentencia. Entonces ellos mismos se hacen penados voluntarios y empiezan el tratamiento penitenciario de esa manera. Así, técnicamente como condenados, califican con conducta y concepto y pueden llegar hasta la faz de confianza, a un pasito del período de prueba. No tenemos mucho reclamo de medicación ni de comida. Otro de los reclamos es el tema laboral. Todos quieren trabajar, quieren mejorar la conducta y el concepto y quieren cobrar un peculio para ayudar a la familia. Y no tengo trabajo para todos por la forma de esta unidad. Otro reclamo es, y esto si lo tengo que decir, que en el pabellón 12 hay 176 internos con 80 camas. Eso no lo puedo esconder.

Con lo que me dice reconoce que las condiciones en Devoto no son las mejores
Reconozco que no son las mejores. Igual los internos no se quieren ir de Devoto. Cuando tengo posibilidad de sacar internos al Complejo Uno o Dos, no se quieren ir.

¿Por qué?
Porque tienen acá su visita más cerca. Y tienen una ventaja. Por ahí las condiciones no son las mejores, pero la comida y la atención medica en esta unidad no la hay en otras.

Muchos consideran a Devoto como la cárcel más violenta del país
Yo creo que este año cambió. Yo tuve menos hechos violentos que el complejo de Ezeiza. Con esa idea vinimos, de cambiarle la cara a Devoto.

¿Cómo es el ingreso de la persona que llega a Devoto?
Los ingresos se producen entre 10 y 12 de la noche. Se los identifica y los revisa el médico. Si están aptos, se los ingresa. Los recibe el jefe de turno, uno por uno con el legajo en mano se hacen las consultas de rigor. Lo primero que se le pregunta es si ya estuvo preso. Seguramente cuando se le pinta el dedo ya viene desde identificaciones los ingresos y egresos que tuvo en esta unidad. Se semblantea en que pabellones estuvo y se lo ubica en pabellones por delito.

¿Tienen algún tipo de recibimiento por el resto de los presos?
No. Ni por los presos ni por los penitenciarios. A veces la gente cree o piensa que pasan cosas dentro de la cárcel que por ahí no son reales. Esos famosos recibimientos no son tan, tan, tan así como se cree.

Pero a veces pasan cosas...
Dentro de los pabellones por ahí se conoce algún preso con otro y pelean. Vuelvo a repetirle, tengo 180, 170 presos en un pabellón y no tenemos grandes conflictos. Lo que pasa que un conflicto de noche acá es peligroso. De día cuento con una requisa de 50 hombres y de noche con una de 20 y entrar en un pabellón conflictivo con 20 hombres es difícil.

Me dice que no hay excesos del personal con los presos. ¿Como trabajan ese tema?
No tenemos excesos y no tenemos grandes denuncias. Cuando se comete un exceso el interno lo denuncia al defensor, o al juzgado o hace un hábeas corpus. No tenemos esos conflictos. Repito, tenemos una requisa muy profesional. Yo acompaño las requisas muchas veces y si se cometieran excesos se lo diría, por que no soy de guardar ni esconder nada.

En la provincia de Buenos Aires hay un proyecto para que los presos que finalicen su condena tengan la posibilidad de hacer la carrera como penitenciario. ¿Cree que es viable?
No, no creo que sea viable que un hombre que estuvo de un lado de la reja tenga el pensamiento para estar del otro lado. Yo me preparé para ser penitenciario y cumplir una misión y no sé si ese interno, entre comillas resocializado, puede cumplir con la tarea de un agente penitenciario.

¿Por qué?
Creo que le tiraría su parte de cuando él estuvo detenido. Una cosa es solidarizarse con el interno, yo también me solidarizo, quiero que ellos cambien y mejoren, pero por ahí....

¿Serían más permisivos?
Serian más permisivos. Por ahí me equivoco pero de policía a ladrón, es mas fácil que de ladrón a policía. Creo que le expliqué todo.

¿Cómo cambiar la imagen que tiene el agente penitenciario?
Yo vine a esta unidad y dije que esta unidad tenia que cambiar el funcionamiento y tenía que cambiar la cara. Al personal hay que hablarlo, instruirlo, darle academia. Los jefes tienen que estar constantemente apoyados desde la Dirección. Hay que hacer controles exhaustivos; hay que hacer entender al personal que el hombre que está privado de la libertad no es un enemigo y tiene derechos. El preso tiene derecho a la educación, a la visita, al médico, a la comida y eso yo no se lo puedo privar.

¿Y todos lo entienden?
No sé si todos lo entienden, pero la mayoría en esta unidad si. El penitenciario tiene que ser creíble, nosotros no somos creíbles porque muchas veces cometemos errores y lo queremos tapar. A mi por ejemplo me llama un juez y me dice director, tengo un problema con este interno en un hábeas corpus ¿lo abro o no lo abro?... doctor, déme diez minutos a ver si lo podemos solucionar. A los diez minutos lo llamo, listo doctor quédese tranquilo, hicimos esto. ¿Qué demuestra eso? Ese juez me está creyendo. Si me cree a mi, le cree al Servicio. Sería lindo que todos los directores fueran creíbles. Para ser creíble no tengo que mentir. Tengo que mostrar lo bueno y lo malo

¿Qué proyectos le gustaría que se concreten en Devoto en el 2007?
Uno de los proyectos es hacer talleres en los patios inutilizados y que el preso baje de su planta y vaya directamente al taller. También espero, sin modificar el patio de educación, hacer una estructura independiente arriba para cinco aulas más. Entonces en vez de tener matrícula de 500 alumnos puedo tener 700. Eso seria para mí redondear el 2007 bien.

Devoto en síntesis
Como una característica histórica, Devoto está superpoblada. Tiene capacidad para 1694 internos y es la cárcel del sistema federal que más presos tiene. Le siguen el complejo de Ezeiza con 1600 internos, el de Marcos Paz con 1500 y la cárcel de mujeres (U.3) con 750. La mayoría de los presos de Devoto tienen entre 22 y 32 años; apenas 100 detenidos tiene más de 50 años. Casi la mitad están por delitos relacionados con la droga.

Luego que cerraran en agosto de 2000 la cárcel de Caseros, Devoto es el Único penal en la ciudad de Buenos Aires. Se comenzó a construir en 1923 y se terminó en 1927. Sus 23 mil metros cuadrados conviven en eterna lucha con los vecinos que no ven la hora que el penal se desactive.

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