lunes, julio 20, 2009

¿Cuánto cuesta mantener un preso?

Mantener un preso en España cuesta 54,79 euros al día, es decir unos 298 pesos argentinos, según cifras oficiales. En las cárceles estatales de los Estados Unidos, un encarcelado cuesta un promedio de 65 dólares diarios, es decir 247 pesos argentinos.

Por otra parte, como un dato que no puede dejar de tenerse en cuenta más allá de la cuestión cultural y hasta filosófica de no intervención del Estado en la delicada cuestión carcelaria, la empresa norteamericana Corrections Corporation of America, que gestiona privadamente más de sesenta penitenciarías norteamericanas, factura un promedio de 42 dólares diarios, unos 165 pesos argentinos, y su balance muestra que obtiene rentabilidad empresaria(!).

Si estos números son fidedignos, mostrarían que la gestión de una cárcel privada ahorra cerca del 40% del gasto penitenciario al Tesoro norteamericano. Enfrentando estos números con el costo por mantener un preso en las cárceles españolas, es 45% mayor en España y también es holgadamente mayor como se ha visto en los mismos Estados Unidos.

Pero Martín Gershanik, director de "Unidos por la Justicia", una ONG argentina integrada por jueces, fiscales, defensores oficiales y abogados, aclara sobre lo relativo que es abrir juicio en base a estos números: "el planteo de una cifra en sí misma puede parecer simplista” en la temática carcelaria explica Gershanik.

Por empezar, y aunque casi todos lo olvidan en sus análisis, porque todo lo relativo a la seguridad de un Estado o sociedad es, por esencia, caro, debe recordar "Prisiones y Penas".

Pero además se es simplista al hablar de la cuestión carcelaria por sus costos, como refiere Gersahnik, porque cualquier adentrado mínimamente en los temas penitenciarios conoce de los sistemas y escenarios totalmente dispares según sea el país que se analice carcelariamente hablando.

Sabe como premisa que no es lo mismo una ejecución de la pena con pretensión de resocializar y otra con el encierro como único principio. La primera es una cárcel con oferta a los internos de maestros, médicos, psicólogos, criminólogos y asistentes sociales y la segunda con casi nada de profesionales para atender a los reclusos.

No es lo mismo un preso en una cárcel española o del Servicio Penitenciario Federal argentino, que un preso en las cárceles norteamericanas. Por supuesto.

Y esto, no con mucha frecuencia pero para destacar cuando surge, tiene fuerza hasta para trascender las ideologías.

Así, sorprende que desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), una ONG tradicionalmente enfrentada a la gestión carcelaria, Paula Litvachky reconozca que el tema carcelario con su complejísima problemática no debe encararse desde el lado monetario. Al menos, no como punto de partida de un debate serio”.

"La eficiencia del gasto en el tema penitenciario es secundario, es meramente instrumental. No podemos debatir si se gasta mucho o poco en cada preso cuando todavía está pendiente una discusión sobre las políticas judiciales, sobre los valores que hay que sostener y sobre cuánta gente, como sociedad, podemos tolerar en situación de cárcel", explicó Litvaschky, directora del Programa de Justicia Democrática del CELS.

"El gravísimo aumento exponencial de la población carcelaria argentina debido al abuso de las prisiones preventivas es una de las discusiones más importantes que aún están pendientes. Luego de resolver cuestiones como éstas, y recién entonces, se puede evaluar la eficiencia en el gasto oficial", concluyó Litvaschky ante la consulta del diario argentino “Clarín”.

Para poner en un cuadrito y colgarlo frente a los hacedores de las políticas penitenciarias de toda iberoamérica.

Por otro lado Marcos Salt, profesor de Derecho Penal de la UBA y especialista en Ejecución Penal, en relación con la baja de costos que ofertan las empresas de prisiones privadas, subrayó que no hay que caer en la creencia de que "la privatización de las cárceles es la solución, porque ya se han tenido muy malas experiencias en Estados Unidos e Inglaterra".

Pero los dichos de Salt se ven relativizados con otros datos que arranca la gestión privada de las cárceles. Se han difundido estudios académicos que demostrarían que en los estados americanos donde las instituciones públicas compiten con las privadas, la eficiencia de la gestión estatal en materia penitenciaria aumentó y el costo promedio por interno disminuye de a poco.

Otro dato es que en ese país, las penitenciarías privadas se iniciaron manejando únicamente centros de detención para inmigrantes pero con el tiempo, y esto induce solamente a atribuirse a la consistencia de su gestión, les abrió las puertas de cárceles con régimen de máxima seguridad.

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