domingo, mayo 31, 2009

España: tratamiento en cárcel eliminaría reincidencia de agresores sexuales


Cuando en Argentina, los delitos sexuales, su alta probabilidad de impunidad y sus casi nula posibilidad de recuperación social del delincuente están en la superficie de los cuestiones irresueltas y recurrentes, un tratamiento penitenciario español es señalado por sus operadores –profesionales- como factor de una “reinserción completa y sin casos de reincidencia.

La información dice que más de medio centenar de reclusos condenados por delitos de agresión o abusos sexuales completaron un programa terapéutico de carácter voluntario que logró “la reinserción social completa y sin que se conozca ningún caso de reincidencia”, aseguraron autoridades criminológicas de la cárcel de Pereiro de Aguiar, en Orense, España.

Según precisó la educadora penitenciaria que trabaja en la iniciativa resocializadora, Concha Rey, antes de poder iniciar el tratamiento “se entrevista al interno para evaluarlo y se espera que en ese diálogo asuma el delito, porque si no lo reconoce ya no se puede trabajar con él”, sostuvo la especialista.

Añade Rey, “el recluso debe encontrarse entre los tres y cuatro últimos años antes de poder acceder a libertad condicional y tener claro que se trata de tratamiento puro y duro, sin beneficios penitenciarios y sin permisos especiales de salidas”. Otra exigencia para ingresar al programa es saber leer y escribir.

Aclara, además, García “que es requisito indispensable para poder solicitar la libertad condicional haber realizado algún programa” de resocialización.

Sobre este programa de tratamiento a agresores sexuales, que dura año y medio, el subdirector de tratamiento general y psicólogo, Manuel Antonio García, aseguró que como resultado se logra “la reinserción social completa y sin que se conozca ningún caso de reincidencia” comentó.

Una docena de internos con edades entre 24 y 62 años se someten actualmente al programa denominado “Control de agresión sexual”, que aunque se aplica desde 2002 en Pereiro de Aguiar, en España se inició en 1996. Más de cincuenta internos completaron con éxito esta modalidad de tratamiento específica para abusadores sexuales en los últimos siete años, se informó.

Cuando finaliza el programa, advierte García, “aumenta la probabilidad de que los internos que participaron piensen en el suicidio, porque le acabas de hacer ver que lo que hicieron fue un error y que estaban equivocados y se sienten mal; pero hay que encaminarlos para que entiendan que pueden mantener relaciones sexuales pero claro, consentidas”.

“Por norma general“, añadió García, “sólo el 20% de los presos de estas características reinciden, estableciendo una escala distinta respecto de otros delitos como los robos”. En el sistema español los delincuentes sexuales alcanzan al 1% del total de los encarcelados

Perfiles
La mayoría de los reclusos condenados por agresión sexual, coinciden Rey y García, son varones con déficits de conducta sexual y cognoscitivo. En los abusos, se dirigen a menores, normalmente niñas, y en algunos casos niños del entorno familiar. Los agresores son los padres, amigos o vecinos.

“Además se repiten conductas familiares, ya que es habitual una historia infantil de abusos sexuales y malos tratos, grupos familiares desestructuradas con alcoholismo de por medio, aunque también hay casos en los que provienen de las que son normales y lo hacen igual”, puntualizó el subdirector de tratamiento.

El trabajo busca mejorar el comportamiento sexual y se centra, explica García, en “hacerles entender que los menores son objetos sexuales inaceptables, mientras que en las violaciones a mujeres adultas, lo que es incorrecto es el modo de acceso porque usan la violencia para llegar a ella”.

En el caso de la conducta social, lo que se busca según la educadora “es que sean empáticos con la víctima, que se pongan en su lugar, porque ellos imaginan que lo que hacen a las víctimas les gusta también a ellas”.

Distorsión cognitiva
Manuel García afirma que “la inmensa mayoría de las personas que cometen este tipo de delitos sufren distorsiones cognitivas, en algunos casos se manifiestan al pensar que la esposa está para complacer al marido y en otros casos creen que si una mujer va vestida de alguna manera, pide alguna relación sexual o, lo que los agresores sexuales dicen, que va provocando”.

En el caso de niños, creen que cuando “uno sostiene una relación con el menor porque se ganó su confianza mediante juegos o ardides, adquieren derechos sobre ellos lo que es totalmente ilícito porque los niños no tienen capacidad para decidir”.
Foto: fachada de la prisión española de Pereiro de Aguiar, foco del tratamiento.

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