martes, abril 07, 2009

Internos de apoyo: especializados en evitar suicidios en la cárcel

La figura del interno de apoyo es una de las medidas que puede aplicarse en las cárceles para vigilar a presos en los que se ha advertido tendencias suicidas.

Ese interno de ayuda puede acompañar al preso alterado hasta las veinticuatro horas de cada día –interno “sombra”- y para la selección debe superar una serie de condiciones a satisfacción de una junta penitenciaria y profesional específicamente designada para calificar estos casos.

Un antecedente: un preso alertó sobre el intento de suicidio de un asesino confeso y condenado en la cárcel española de Morón. La tentativa de suicidio se consumó cuando el preso se colgó en un baño de la prisión utilizando un cordón. El preso dejó una carta en su celda, aunque no se ha conocido su texto en el que podría dar detalles de por qué tomó la extrema determinación.

Dieciséis reclusos se quitaron la vida durante el año pasado en cárceles españolas.

Perfil del preso suicida
Hay coincidencias entre especialistas en que los detenidos con perfil suicida de mayor riesgo son los varones solteros, imputados de haber cometido delitos contra las personas -sobre todo los de índole sexual-, sobrellevando los primeros días de detención y con antecedentes de conducta autodestructivas. Otro segmento de potenciales suicidas son los que se consideran rechazados por sus familias, allegados y por sus compañeros de alojamiento en prisión.

Para ayudar a presos potencialmente suicidas se alientan la aparición de la figura del ya mencionado “interno de apoyo”.

Entre los criterios de selección de estos detenidos “de apoyo” en España, se recomienda elegir a aquellos que muestren "capacitación, actitud y motivación" para la tarea y que presenten "una situación estable en la unidad penitenciaria, buen comportamiento y sin traslado previsible". Además, que para la libertad condicional les reste más de un año, que no registren sanciones, que sean ajenos a antecedentes de autolesiones y tratamientos continuados de enfermedad psiquiátrica y que no tengan un consumo activo de drogas en el momento de la selección.

También el “interno de apoyo” debe aprobar un curso de formación de no menos de treinta horas diseñado por profesionales penitenciarios con la participación de médicos externos. El curso incluirá conocimientos en técnicas "de escucha activa", comunicación interpersonal, conocimientos básicos sobre depresión y primeros auxilios, entre otras temáticas.

Compensaciones
La dedicación como “interno de apoyo” prevé compensaciones para el detenido que la desempeña. Debido a que la actividad de “interno de apoyo” requiere de especialización, involucramiento y responsabilidad en la tarea, la prestación deberá tener como contrapartida para este tan particular operador “beneficios penitenciarios" que, aunque no se han especificado, debe suponerse como flexibilizaciones del régimen de detención.

Cabe señalar que para detenidos con estados de alteración evidentes o que pueden ser detectados rápidamente por los profesionales médico-psiquiatras y personal penitenciario, se debe prevenir problemas inicialmente con el retiro de elementos de riesgo –cinturones, correajes, cordones o encendores-, para reducir las posibilidads de repetir lo que se vivió con el episodio mencionado arriba de la cárcel de Morón.

Finalmente, debe consignarse que psiquiatras penitenciarios españoles puntualizan que en establecimientos para alojar reclusos con problemas mentales, la figura del interno de apoyo es inviable por la complejidad de las patologías. Entonces las vigilancias deben ser confiadas a sistemas de circuito cerrado de tevé con cámaras en las celdas de los presos que manifiesten alto riesgo de conductas suicidas.

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