sábado, febrero 07, 2009

Inútil: piden a EE.UU. no tener "la mayor población carcelaria del mundo"


La organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) pidió al gobierno de los Estados Unidos políticas alternativas al sistema penal de mano dura para encarcelar delincuentes, como forma de que ese país abandone el dudoso privilegio de registrar "la mayor población carcelaria del mundo", señalaron.

Cifras oficiales al 31 de diciembre de 2008, difundidas por el Departamento de Estadísticas de Justicia, dependiente del Departamento de Justicia de Estados Unidos, demuestran que 2,3 millones de personas estaban recluidas en cárceles y penitenciarías norteamericanas "lo que constituye la mayor población carcelaria del mundo", afirmó el comunicado de HRW.

Estados Unidos también tiene la tasa más alta de encarcelamiento del mundo, con 756 presos por cada 100 mil habitantes. A título comparativo, el Reino Unido mantiene encarceladas a 153 personas por cada 100 mil habitantes, Canadá a 108 cada cien mil e Italia a 83 cada cien mil. Las diferencias son abismales.

"Estas nuevas cifras confirman que Estados Unidos sigue siendo el principal país carcelario del mundo", señaló el director del programa de Estados Unidos de la organización Human Rights Watch, David Fathi.

Estos datos, añadió el vocero, "deberían hacer que los estadounidenses cuestionen duramente a sus líderes“ sostuvo Fathi, quien luego lanzó varias preguntas: ¿Por qué Estados Unidos tiene siete veces más presos que Canadá? ¿Cómo es posible que otros países puedan salvaguardar la seguridad pública encarcelando a menos personas?".

El pedido de Human Rigths Watch, aparece como una gota en el océano de un cambio normativo en lo penal, si se atiende al sentir judicial y popular norteamericano. En ese país, la mano dura contra la delincuencia no es cuestionada ni por los libros de derecho ni por la gente.

En cambio, la sociedad norteamericana ha convenido en la práctica con sus gobernantes desde hace larga data que quien delinque debe ser castigado y en ese país el castigo al delincuente debe ser la cárcel.


De esto que se plantea como virtualmente inútil un pedido a las autoridades estadounidenses de reducir las condenas o sustituir la pena de prisión por la del cumplimiento en libertad vigilada.

Asimismo, en las últimas estadísticas de Estados Unidos se afianzan los registros que desnudan grandes disparidades raciales en la población penal. La tasa de encarcelamiento de los hombres de raza negra es 6,5 veces superior a la de los de raza blanca y 2,5 veces mayor a la de los hispanos. La tasa de encarcelamiento de las mujeres negras es aproximadamente tres veces superior a la de las mujeres blancas y el doble que la de las mujeres hispanas. Las cifras son contundentes.

También se advierten grandes variaciones entre cada uno de los Estados: la máxima tasa de encarcelamiento (Louisiana) supera cinco veces a la mínima (Maine).

Human Rights Watch considera que los gobernantes de los Estados Unidos deberían eliminar la pena mínima decretada para todos los delitos relacionados con las drogas para, en cambio, optar por la alternativa de sanciones modernas con un basamento de trabajo comunitario y otras opciones distintas del encarcelamiento para los que cometan delitos menores y sin violencia.

Human Rights Watch apeló también al flamante presidente, Barack Obama, para que modifique la esencia encarceladora la justicia penal norteamericana.

"El presidente Obama debe liderar un diálogo nacional sobre la política de control del crimen", señaló el vocero Fathi. "Ha llegado el momento de desmarcarse de las políticas fallidas que han convertido a Estados Unidos en el principal carcelero del mundo", concluyó.
Ilustración: Escudo del criticado Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

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