domingo, marzo 30, 2008

Congreso europeo sobre la cárcel: no a "torturas blancas" y a legislar a "golpe de noticias"


El 29 de febrero y 1 de marzo se realizó en Pisa el Congreso Internacional de Abogados Europeos Demócratas que al tratar la problemática “La cárcel en Europa: entre la reinserción y la exclusión” rechazó el uso de las “torturas blancas” en las prisiones, no dio aval a la penas de cadena perpetua para menores dictadas en el Reino Unido y Holanda y, demorado, tomó nota de la aparición de la figura del “garante” que, por ejemplo en Argentina, está vigente desde principios de los ´90 bajo la denominación de “Procuración Penitenciaria”.

El Congreso incursionó en tres cuestiones ponderadas como centrales: las condiciones de detención en Europa; los sujetos de exclusión –presos extranjeros y drogadictos por ejemplo-; las medidas alternativas a la prisión y, en un alerta que toca a no sólo a países europeos, sino también a los Centro y Sudamericanos, cuestionó a los gobiernos que “se dedican a legislar a golpe de noticias sensacionalistas bajo el sometimiento a la opinión pública la cual está, a su vez, a merced de los medios de comunicación”.

Carencias de seriedad
La postura inaugural la planteó el doctor Luigi Ferrajoli, profesor de Teoría General del Derecho de la Universidad de Roma, quien recorrió la actualidad de los sistemas penales estudiados y les adjudicó males comunes “difícilmente explicables en la Vieja Europa, portadora y abanderada de los derechos que las grandes civilizaciones de la historia declararon propias del hombre por ser inalienables y comunes a todos ellos”.

Por "difícilmente explicable" el Congreso denunció la gestión en Europa de “gobiernos que, carentes de la seriedad y rigor necesario para abordar una política integral de seguridad pública, se dedican a legislar a golpe de noticias sensacionalistas, bajo el sometimiento a la opinión pública la cual está, a su vez, a merced de los medios de comunicación”.

Sorprendentemente para otras partes del mundo, Ferrajoli coincidió a pleno con lo que sucede en los países de Centro y Sudamérica –y la Argentina es una muestra nítida de ese problema-, donde la legislación –también en lo penal- no está a la altura de las necesidades de una república y en muchos casos la ignora o pisotea.

En otros tramos de su disertación el estudioso señaló que en el Viejo Mundo disminuyeron los delitos graves en las últimos cuatro décadas con menos de la mitad de violaciones, homicidios y asesinatos para luego subrayar que, en contrapartida, a cada uno de estos crímenes hoy se les dedica “medio noticiero o un programa completo” de televisión.

“Eso provoca una desorbitada alarma social que reclama cada poco tiempo un endurecimiento de las leyes penales” advirtió con justeza y, podría decirse, con una dosis de dramatismo, el especialista.

Más temas
Los abogados reunidos en el congreso de la itálica ciudad de Pisa sesionaron con un trasfondo de crítica a los sistemas que, dijeron, “castigan más hechos que antes y más duramente”. En ese sentido se cuestionó “un excesivo uso de la pena de prisión para punir penalmente conductas que podrían saldarse con penas menos gravosas para el infractor y la sociedad en su conjunto” se señaló.

Puntualizaron seguidamente que el hacinamiento carcelario es una “inevitable consecuencia de lo anterior” y la masificación del encarcelamiento asocia “el fracaso de cualquier apuesta reinsertadora –social- en la ejecución de la pena privativa de libertad.

Observaron “una grosera” criminalización de los pobres en comparación con la represión que se hace de los delitos “de cuello blanco” y se postuló que la represión de delitos económicos no debe castigar a sus autores simplemente con prisión, con penas reducidas por defensas bien remuneradas, mientras se quedan con el dinero mal apropiado: “mejor sería castigarlos duramente en su patrimonio primero y valorar después la conveniencia de una pena de prisión” planteó el Congreso.

Se llamó la atención sobre la problemática de encarcelamiento de extranjeros y se puntualizó que “las leyes de inmigración más que para impedir la llegada de inmigrantes a Europa sirvieron para crear bolsones de ilegales y la obstinación en no facilitar la regularización de inmigrantes induce a que “se conviertan potenciales delincuentes: “no hay ciudadano que cumpla mejor la ley que un extranjero legalizado, sólo por el miedo a perder tal condición” alertaron los abogados.

Datos
Otras temáticas enfocaron, por ejemplo, al Reino Unido que “impresionó” con su sistema penal para menores que prevé la cadena perpetua. Holanda y el Reino Unido son los países que más duramente castigan a sus menores, aún cuando las estadísticas no mostrarían resultados mejores de tasa de criminalidad y reinserción que otros sistemas de menores más flexibles el italiano dice la corriente garantista.

También se informó que en la ciudad de Pisa hay una figura novedosa en el entorno penitenciario: el “Garante”, es decir el Procurador Penitenciario en Argentina, creado en la década del ´90 y que en los últimos diez años mantiene una crucial puja de identidad en su interior: no ha resuelto si dedicarse más a la situación de sus defendidos, los presos, que a hacer prensa de su gestión.

Volviendo a la nueva figura del “garante” en Europa, tiene apoyo en la ONU y en el Consejo de Europa si bien hasta hoy se desarrolló únicamente en la ciudad anfitriona del congreso, Pisa. Aquí también la instancia intenta preservar los derechos de los detenidos dependiendo del Ayuntamiento de la ciudad.

En particular, el Congreso escuchó a una abogada americana que asiste a presos de Guantánamo y aprobó una "Conclusión" en contra de esa prisión por el uso de las denominadas “torturas blancas” como el aislamiento prolongado – también se criticó a España cuya legislación permite una mayor duración de aislamiento-; el castigo de la prohibición de visitas y comunicaciones con familiares; los servicios médicos insuficientes y los traslados constantes -se comentó el caso de un interno que sufrió 24 traslados en 8 meses-.

El Congreso de Abogados Demócratas de Europa sesionó con el auspicio de la Unión de Tribunales Penales Italianos y la Universidad de Pisa y del Ministerio de Justicia italiano.

Una frase final que debe rescatarse de lo producido por el Congreso la dejó el profesor Ferrajoli al postular que “mientras la cárcel exista debemos intentar que sirva para algo: si no se puede conseguir de ella que tenga un efecto correctivo, al menos que no tenga un efecto corruptivo”.

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