martes, abril 04, 2006

De no creer: prisión "inteligente" en Holanda capta emociones de los presos


Holanda inauguró una cárcel “inteligente” donde los movimientos de los reclusos son monitoreados con brazaletes electrónicos y sus reacciones pueden ser captadas por programas de computación que mezclan la intensidad del movimiento y de voces para detectar posibles problemas en las celdas.

Esta cárcel, capaz de “medir las emociones” de los detenidos según como fue presentada por las autoridades holandesas, puede parecer asociada a la ciencia ficción por el común de la gente, incluso los profesionales penitenciarios de muchos lugares del mundo, pero se inauguró el 12 de enero último en la localidad de Lelystad.

El gobierno de Holanda sostiene que la cárcel “inteligente” controlada por tecnología de última generación se presenta como el futuro de los centros de reclusión para delincuentes por resultar más “barata y eficiente”.

“No es demasiado permisiva y tampoco viola los derechos fundamentales de los internos” sostuvo el portavoz del Ministerio de Justicia, Hans Janssens, quien explicó que “las cámaras de vigilancia sólo están en los espacios públicos, no en las camas ni en los baños”.

Los presos en Lelystad son alojados en celdas para seis personas y deben cocinar y lavar sus ropas. Se los autoriza a realizar actividad física fuera de sus alojamientos, donde son encerrados en horario nocturno.

Las celdas están equipadas con micrófonos que transmiten la información a través de tecnología “de reconocimiento de emociones” hasta el centro de control de la prisión, detalló la información oficial.

Para “reconocer las emociones” de los presos los programas de computación son sensibles a una combinación de intensidad de movimiento y volumen del sonido producidos en las celdas. Un aumento de estos registros debe alertar a los guardias sobre la posibilidad que se registren desórdenes en las celdas.

Con buen comportamiento los reclusos ganan puntuación que les permite mejor esparcimiento, donde se incluyen más horas de televisión y acceso a mayor número de emisoras en las pantallas ubicadas en las celdas. También obtienen más frecuencia de llamadas telefónicas —a un listado de números aprobados por las autoridades penitenciarias—; más horas de visitas y también "comprar" un cambio de alojamiento si no están conformes con sus compañeros de celda.

Más baratas
El ministro Janssens aseguró que el principal argumento para construir una prisión de última tecnología fue ahorrar dinero: el costo por prisionero por noche es de unos 105 euros -125 dólares- según estimaciones oficiales, comparados con los 140 euros -170 dólares- en otras prisiones holandesas.

Entre otros factores del ahorro se explicó que la cárcel de Lelystad requiere menos guardias otros establecimientos: seis para 150 presos. Casi la mitad del ratio estándar holandés que en una prisión común es de 1 guardia para controlar 10 internos.-

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