miércoles, enero 09, 2008

Poco conocido, ¿Correccionales paramilitares para tratar la criminalidad juvenil?

Los democristianos alemanes plantearon un debate nacional sobre el grado de peligrosidad de inmigrantes jóvenes, para cuyo tratamiento rehabilitador proponen introducir en su país correccionales de régimen paramilitar al estilo estadounidense.

Mientras ese segmento político intenta sacar de las calles la peligrosidad juvenil para recluirla en los campamentos de tratamiento copiando el estilo norteamericano, otras voces se levantan para sostener que el método no ha mejorado, por ejemplo, la tasa de reincidencia donde se lo utiliza, al tiempo que los jóvenes son sometidos a tratamientos que en algunos casos no pueden ser soportados y en otros llegaría a ser denigrante.

Los primeros
Cuando surgieron los primeros “boot camps”, como se denomina a los correccionales transitorios para jóvenes delincuentes en Estados Unidos, el Departamento de Justicia norteamericano los calificó como “una de las formas más innovadoras” de la ejecución de la pena juvenil.

Veinte años después, hay críticas al sistema por su severidad, aunque la mayoría de los norteamericanos siguen creyendo que no es compatible tener justicia y libertad sin represión de la delincuencia con tolerancia cero. Es el balance que extraen de los “boot camps” paramilitares: con "mano dura" y disciplina se puede moldear positivamente el carácter de jóvenes violentos y/o adictos a la droga, sostienen los conservadores.

Dentro del debate se recurrió al informe de la organización confesional “Christian Science Monitor”, donde se afirma que la tasa de reincidencia de los jóvenes tratados en los campos de tratamiento con régimen paramilitar no es menor a la de los internos de cárceles o instalaciones juveniles comunes de norteamérica. Señala además el informe que hay denuncias sobre “crueldad” en la vida de campamento.

Hay casos de jóvenes que no sobreviven la estadía en un campamento de esta índole como Aaron, de quien se asegura habría muerto de hambre en un campo del estado de Utah, luego que dejara de recibir comida como castigo a pesar de imponérsele seguir caminando diariamente hasta dieciséis kilómetros como parte del entrenamiento de rutina. En otro campo en Utah se denunció la muerte de una joven de 15 años que se sobreponía a una violación, durante un trote de larga distancia.

Imágenes de video muestran cómo el adolescente negro Martin fue torturado hasta la muerte por sus supervisores en un campamento en Florida: durante un trote, los custodios percibieron como una provocación la petición de descanso del joven y lo maltrataron ensañadamente.

Siete hombres lo patearon y golpearon, y finalmente lo obligaron a beber amoniaco dijo la acusación, aunque durante el juicio los guardias fueron absueltos de la acusación de homicidio. La familia del muchacho recibió una indemnización de cinco millones de dólares.

Originalmente los «boot camps» fueron creados en los años 80 como alternativa a las penas de privación de libertad de entre dos y tres años. Los adolescentes que se exponían durante 120 días de extremo entrenamiento militar de uno de estos campamentos podían acceder posteriormente a la libertad.

La filosofía de los campamentos está inspirada en los marines norteamericanos. Se pretende, mediante la imposición de un régimen de detención de tipo militar, rígida y con mínimos recursos de cuestionamiento, someter la voluntad de los violentos y drogadictos a las reglas vigentes. Los entusiastas de este sistema sostienen que es una forma de recrear los patrones de conducta de quienes son enviados a esos campos de tratamiento.

Hay en Estados Unidos varios centenares de instalaciones públicas y privadas con esta finalidad correctiva, en las cuales también ingresan niños y jóvenes que han tenido problemas con la ley, incluso los traumatizados o refractarios a la educación.

La estadía de cada interno puede llegar a costar hasta 5.000 dólares mensuales y en algunos casos se extendió durante años, al contrario de lo que postula la doctrina de los campos correccionales de que son lugares pensados para cortos períodos de detención.

Según la información oficial, actualmente 4.500 jóvenes delincuentes se encuentran internados en los “boot camps”. Cada año recibirían más de diez mil jóvenes para “reeducación” o “terapia”, según datos extraoficiales. En la mayoría de los casos los padres que entregan a sus hijos a este sistema firman una declaración por la que aceptan el régimen del campamento.

En una investigación el influyente diario “New York Times”, informó que desde 1980 murieron al menos 30 jóvenes en los correccionales de este tipo en once estados y denunció suicidios aunque sin dar cifras sobre el número de los episodios.
Por otra parte, un informe presentado recientemente al Congreso norteamericano, dice que 1990 han muerto diez jóvenes en “boot camps”. Agregó la investigación que sólo en 2005 hubo en estos campamentos más de 1.600 casos de abuso: “los niños son obligados a ingerir sus vómitos y vivir entre orina y excrementos; los patean, golpean y lanzan al suelo”, se señaló a los congresistas estadounidenses.

Foto: un campamento para jóvenes en Florida, EE.UU. (publicada en www.dw.world.com)

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