martes, agosto 05, 2008

Argentina, cárceles: Cristina criticó sin proponer. Buen informe de la ONU


La presidente, Cristina Fernández de Kirchner, se mostró “impresionada” porque la cifra de detenidos sin condena alcanza al 70% de los alojados en unidades del (SPF) -en las provincias se está igual y peor- y consideró que el retardo de la justicia es un “tema que golpea muy duramente en otro tema de la salud, la psíquica” del encarcelado preventivamente, al sumar al encierro la incertidumbre sobre su futuro.

La presidente criticó así los tiempos excesivos de la Justicia, pero tampoco refirió que existan proyectos para mejorar esta anacrónica realidad. Entre otras cosas, la agudización de este escenario impide que ese 70% de los presos, es decir más de las dos terceras partes del total, pueda recibir el tratamiento penitenciario de resocialización al que están sujetos por ley los condenados.

El tema es gravísimo para la sociedad y cada vez más acuciante para sus integrantes que sufren la inseguridad en carne propia, mientras el penitenciarismo bien entendido ve drásticamente recortada las posibilidades de optimizar su función social de readaptación del delincuente.

La presidente rechazó además la “situación que yo llamo de doble justicia y pasa en todos los países del mundo, donde se pena más robar una gallina que vender el patrimonio nacional”, aunque no planteó una alternativa superadora de esa situación que puede empezar a corregirse enviando al Congreso Nacional proyectos de legislación que comiencen a recortar la impunidad a influyentes y poderosos.

En otro tramo de la alocución que brindó al presidir la firma de un convenio entre los ministerios de Justicia y de Salud para promover programas de prevención y atención de la salud a los detenidos, la presidente enfatizó que “la exclusión social” tiene una “directa vinculación con la pobreza” de cuyas franjas son principalmente originarios los presos y ponderó como “un problema de la humanidad” las altas cifras de “gente de color e inmigrantes” encarcelados, incluso en los países más avanzados. Cristina Kirchner no aclaró que, si bien las cifras de encarcelamiento aumentan en épocas de crisis, ésto no es lo penitenciariamente sustancial ya que ser pobre está lejos de ser un sinónimo de ser delincuente.

Por su parte el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, en el mismo acto fue quien informó que el sistema federal aloja un 70% de procesados del total de la población penal y certeramente subrayó que eso “limita terriblemente de avanzar con las acciones que uno pretende llevar a cabo” en cuanto a tratamientos penitenciarios de resocialización y de atención de la salud como antes se citó.

El funcionario luego reafirmó otra definición sobre la cuestión delictual al instar a “no meter presos a los perejiles” que consumen drogas y lo fundamentó con contundencia al reafirmar que “este gobierno tiene la vocación de despenalizar la tenencia -de drogas-para consumo”. Añadió enseguida Fernández que desde el Poder Ejecutivo “no alentamos que se consuma”, sino que deben buscarse mecanismos de prevención de las adicciones puntualizó.

El ministro se refirió luego a la necesidad de “monitorear en conjunto los dos ministerios -la continuidad- de los tratamientos de los presos cuando éstos recuperan su libertad” lo que, de acuerdo a la intención oficial, se extendería a la atención de sus familias. El propósito es destacable en cuanto a sus fines, aunque de relativa efectividad: no muchos de los liberados permanecen en domicilios fijos e informados a la autoridad de aplicación como para posibilitar el monitoreo de los tratamientos que iniciaron en la prisión.

Sí, en cambio, reconfortó otro tema tocado por Fernández en su discurso. Se preocupó por destacar el “orgullo que significa el haber recibido un dictamen tan favorable de Naciones Unidas sobre el funcionamiento de las unidades penitenciarias federales” visitadas en los últimos días por dos enviadas del organismo internacional. “No significa que están las cosas bien, significa que por lo menos el camino emprendido es acertado” opinó el ministro.

Las enviadas de la Oficina contra la Droga y el Delito de la Organización de Naciones Unidas (ONU) con asiento en Viena, opinaron que la asistencia y el tratamiento del VIH Sida y la drogadicción en las cárceles federales es “correcto y superior al medio libre”, en su informe preliminar producido tras recorrer los establecimientos. No es poco.

Fabianne Hariga (belga experta en VIH) y Elizabeth Sáenz (venezolana investigadora en adicciones) dijeron que los tratamientos del SIDA brindados en los establecimientos de detención dependientes del Servicio Penitenciario Federal(SPF) “se respetan los protocolos internacionales” después de visitar, entre el 21 y el 25 de julio, las unidades 20 (varones) y 27 (mujeres) que alojan detenidos con trastornos graves de la personalidad; 21, de atención a internos con patologías infectocontagiosas agudas -incluye VIH Sida-); y los Centros de Rehabilitación de Drogadependientes y de atención de la salud de los complejos Federal de Jóvenes-Adultos de Marcos Paz; Penitenciario Federal I de Ezeiza y Unidad 3 para mujeres también de Ezeiza.

Agregaron que deberían realizarse evaluaciones que midan los resultados de los programas de atención de ambas patologías en prisión y producir estadísticas sobre diagnósticos y eficacia de los tratamientos para definir políticas asociadas a estas problemáticas.

Las especialistas fueron enviadas por la Oficina contra la Droga y el Delito en respuesta al pedido de “colaboración y asistencia técnica” formuladas conuntamente por las autoridades y especialistas del Ministerio de Justicia y el SPF.

En otros segmentos del informe preliminar -la ONU remitirá luego el informe final-, las especialistas consideraron “insuficientes” las posibilidades carcelarias de prevención de promoción de la salud con la actual infraestructura de personal y medios.

Finalmente puntualizaron que no existe “una articulación del seguimiento a los liberados” afectados por adicciones y/o drogadependencias, lo que sí se da en países avanzados como España y Suiza por ejemplo. La distancia entre los escenarios penitenciarios Sudamericanos y esos países es abismal.

No obstante, el dictámen preliminar de Hariga y Sáenz instala al SPF y al sistema penitenciario federal en un lugar que afortunadamente todavía no ha perdido: es el referente a imitar para Centro y Sudamérica.
Foto (Presidencia de la Nación): La presidente rodeada de médicos del SPF a los que agradeció su tarea y vocación al presidir firma del convenio para promover los programas de salud para los detenidos.

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