lunes, septiembre 17, 2007

Buenos Aires, era hora: piden contención psicológica para penitenciarios

"De los 17 mil agentes penitenciarios que trabajan en las 52 cárceles bonaerenses, el 20% ha sufrido o sufre intentos de suicidio, problemas de alcoholismo y drogadicción, separación o estrés" explican los fundamentos de un proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados de la provincia para contener psicológicamente a los guardias y a los que solidariamente sufren el trabajo del hombre y la mujer de la cárcel, la familia.

Afirma la iniciativa que "el agente penitenciario está frente a sujetos sumamente vulnerables, expuestos a situaciones de alto riesgo físico y psíquico, y conviviendo diariamente con un peligro potencial susceptible de desencadenantes de un momento a otro".

El proyecto de atención psicológica al personal penitenciario es impulsado por la diputada del Frente para la Victoria, Mirtha Cure, y prevé la creación de una dirección de Asistencia Psicológica para brindar la contención y el tratamiento necesarios a todo el personal del Servicio Penitenciario, que estará a cargo de profesionales del Colegio de Psicólogos de la Provincia.

Para atender el grado de estrés que genera el trabajo en las cárceles, el personal penitenciario bonaerense recibiría atención psicológica a través de la obra social IOMA -de los empleados estatales de la provincia de Buenos Aires-, según establece el proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados.

Los fundamentos de la iniciativa son contundentes: "de los 17 mil agentes penitenciarios que trabajan en las 52 cárceles bonaerenses, el 20% ha sufrido o sufre intentos de suicidio, problemas de alcoholismo y drogadicción, separación o estrés" dice el proyecto.

Fija en otro de sus párrafos que la atención psicológica deberá ser cubierta por el IOMA y abarcará no sólo a los empleados penitenciarios sino también al grupo familiar.

La diputada Cure explicó que "el agente penitenciario está frente a sujetos sumamente vulnerables, expuestos a situaciones de alto riesgo físico y psíquico, y conviviendo diariamente con un peligro potencial susceptible de desencadenantes de un momento a otro".

Agregó, demostrando conocimiento de las consecuencias que asocia el duro trabajo en las cárceles, que el proyecto de ley apunta a "mejorar sus condiciones de vida, a elevar el nivel de salud psíquica personal y evitar de esta forma que su entorno familiar resulte el único contenedor de consecuencias laborales no atendidas oportunamente por la institución" penitenciaria.

La atención psicológica se coordinaría entre el profesional a cargo y el agente en un ámbito fuera del penal, con la cobertura del IOMA. La información médica que produzca la atención del personal penitenciario bonaerense según el proyecto, sería extendida a la consideración del Colegio de Psicólogos de la provincia para que de los tratamientos se puedan extraer conclusiones y encontrar las particularidades y afinidades de las patologías encontradas.

La diputada Cure merece ser elogiada por la iniciativa que promueve en una época en que el personal carcelario es el gran olvidado entre los protagonistas de los sistemas penitenciarios federal y de muchas de las provincias.

Aunque debe recordarse que el proyecto reconoce lo que está establecido por la Normas Generales de Tratamiento de los Reclusos votadas por la Organización de Naciones Unidas y que califica al trabajo carcelario como “penoso”.

Cure ha interrumpido con su iniciativa décadas de olvido del hombre y la mujer que traspiran las cárceles en sus turnos de guardia y en sus recargos que no son pocos. Lástima que el proyecto de ley, de ser aprobado, lo que habrá que ver, tendría solamente alcance provincial.

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